Qué tal, banda. Tuve que abrir cuenta nueva porque perdí el acceso a la anterior; ya saben que en este ambiente "clandestino" es fácil perder los correos. Quería pasar a desahogarme y contarles mi experiencia con Natasha Sanz.
El primer encuentro
Todo empezó en su departamento cerca de un hotel sobre Insurgentes Centro, a pasos del Monumento a la Revolución. Aunque no era exactamente igual a sus fotos, me resultó muy atractiva. El servicio fue de calidad: un oral natural muy bueno y una química increíble; terminamos viniéndonos juntos. Yo, como siempre, solo activo.
La conexión personal
La segunda vez fue distinta. En los mensajes se puso algo exigente con el tema del dinero y el tiempo, pero aun así me animé. Cuando llegué, se veía espectacular: un vestido impecable y tacones.
Empezamos a fajar, hubo oral y hasta le lamí el "sin esquinas"; olía muy bien. En un momento se puso en cuatro y me lo pidió, pero como yo no llevaba condones y ella tampoco tenía, preferí aguantarme. Nos seguimos besando hasta que terminé. Después, ya relajados, la plática se puso personal: me preguntó si hacía ejercicio, hablamos de mi trabajo "godín" y conectamos más allá del encuentro.
Algo más que un servicio
A partir de ahí, la relación cambió. Hablábamos de mi profesión (incluso ella empezó a investigar del tema) y del deporte que practico. Ya me pedía vernos sin dinero de por medio; la cosa iba en serio y yo ya empezaba a fantasear con algo más constante.
El final inesperado
Me fui de viaje unas semanas y quedamos de vernos a mi regreso porque me tenía una sorpresa. El día que llegué le escribí y... silencio total. No entendía qué pasaba, si la había regado en algo o si se había molestado.
Poco después me enteré de la noticia por aquí y por X. No les voy a mentir: leí lo que pasó y seguí trabajando en automático, pero me pegó. Anoche no pude dejar de pensar en ella. Es una sensación rarísima, entre impotencia y tristeza. La verdad es que, a pesar de cómo empezó todo, definitivamente la extraño.
Gracias por el espacio para el desahogo, banda.
Buenos palos.