A veces vuelvo a ver esta foto y entiendo por qué algunos empiezan a notar cosas.
Hay algo en cómo se ve mi cuerpo que ya no pasa tan desapercibido. Siempre he sido delgado, de piel lisa, con rasgos suaves. Pero últimamente ciertas formas se marcan más. La cintura más definida, la línea que baja hacia las caderas.
Hace poco, en la escuela, un compañero soltó un comentario con esa sonrisa burlona que algunos ponen cuando creen que están siendo graciosos. Fue durante educación física. En algún momento me agaché para recoger algo del suelo y él, que estaba detrás, se quedó mirando un segundo de más.
Luego dijo en voz alta algo sobre mi cintura, sobre cómo se marcaba la curva hacia las caderas y el trasero con el uniforme deportivo. Incluso mencionó que se alcanzaba a notar la marca de una tanga bajo el pantalón.
Algunos se rieron. Otros simplemente lo ignoraron. Nadie le dio mucha importancia porque él tiene fama de decir tonterías todo el tiempo, así que la mayoría asumió que solo estaba inventando algo para molestar.
Pero cuando lo dijo… yo sabía que no estaba equivocado.
Ese día realmente estaba usando una tanga.
No dije nada. Solo seguí con lo mío como si el comentario no me afectara. Pero la verdad es que se me quedó dando vueltas en la cabeza.
Más tarde, cuando volví a ver esta foto, entendí por qué ciertas cosas empiezan a notarse. Mi cintura se ve más estrecha de lo normal, la silueta más marcada.
Y la verdad es que no es solo mi complexión natural.
Uso corset prácticamente todo el tiempo.
Mi cuerpo se ha ido adaptando. La cintura se define más, la forma del torso cambia un poco, y cuando me veo de perfil la diferencia es clara.
Supongo que por eso ese compañero se fijó en cosas que otros todavía no notan.
Ahora, cuando miro esta foto, no puedo evitar pensar en eso. En cómo ciertos detalles empiezan a hacerse visibles, aunque la mayoría todavía no los vea.
Y a veces me hago la misma pregunta mientras observo la imagen.
Cuánto tiempo más voy a poder ocultarlo.
